10 años de Rated R: El primer disco experimental de Rihanna

Hoy (20 de noviembre del 2019) se cumplen 10 años desde el lanzamiento de Rated R, el cuarto disco de estudio de Rihanna que, además de ser uno de sus trabajos más personales, se puede considerar como el precursor directo de Anti, su último álbum hasta la fecha, gracias a su producción experimental.

En Rated R, Rihanna, que ya se había terminado de consolidar como una máquina de hacer hits con Good Girl Gone Bad y el himno Umbrella, seguía tocando temáticas como el amor, el desamor y el sexo, pero con un sonido más agresivo combinado con una estética oscura y con toques industriales tanto en las fotos promocionales como en los primeros videoclips del disco.

Muchos atribuyeron la dirección del álbum a las infámes fotografías publicadas por TMZ en febrero de ese año (2009), las cuales mostraban a una Rihanna llena de moretones y marcas, tras ser víctima de abuso por parte de su entonces novio Chris Brown.

Russian Roulette, el primer sencillo de Rated R, parecía hacer referencia a la tormentosa relación con líneas como «I’m terrified but I’m not leaving» o «as my life flashes before my eyes, I’m wondering will I, ever see another sunrise?»

Sin embargo, más que adoptar una posición de mártir, Rihanna usó muchas de las canciones del disco para posicionarse como una artista segura de sí misma, sin importar que la tildaran de arrogante.

El segundo single, títulado Hard, dejaba en claro que Rihanna no pensaba irse a ningún lugar, mientras que canciones como Rockstar 101, que contaba con la colaboración de Slash, el guitarrista de Guns ‘N’ Roses, mostraban a una mujer muy cómoda en su propia piel, viviendo como una estrella de rock a la que no le importa lo que dicen de ella.

Rated R también significó un antes y un después en la carrera de Rihanna al convertirla en una visionaria que no temía probar sonidos diferentes.

La intro Mad House, por ejemplo, tenía un toque del dubstep con el que ya Britney Spears había jugado un poco en su disco Blackout, pero que aún no había sido del todo acogido por los productores más renombrados de la industria musical.

Lo que hace aún más interesante a este disco es que, a pesar del sonido agresivo de muchas de sus canciones y los acontecimientos que mancharon la vida personal de «Riri» en el año de su lanzamiento, tenía el balance perfecto de luz y oscuridad.

Rude Boy, mi canción favorita de Rated R, sacaba a relucir el lado más juguetón y coqueto de la cantante de Barbados con toques caribeños y un video lleno de color que llevaba el buen rollo de la canción a otro nivel y que fue el puente perfecto hacia Loud, su siguiente LP.

En Rude Boy, Rihanna se cachondéaba de un chico preguntándole por el tamaño de su «herramienta» y si la podía levantar, con una sexualidad asertiva de la que solo mega estrellas del pop como ella o Madonna pueden hacer alarde (cabe destacar que alguien CASI me arruina la canción mostrándome una parodia de Rude desde la perspectiva de un hombre).

Aunque Rated R tuvo críticas bastante mixtas cuando salió, fue el primer disco que dio a conocer el lado más artístico de Rihanna.

Resultaba refrescante ver a quien inicialmente muchos llamaron «una copia de Beyoncé» tomar riesgos a nivel de producción, con letras más sugerentes y videos donde ya se comenzaba a apreciar el icono de la moda en el que se convertiría.

Si bien este disco contaba con productores y colaboradores tan diversos como Ne-Yo, will.I.am, StarGate o Justin Timberlake, Rihanna estuvo más involucrada que en trabajos anteriores y su personalidad es, en definitiva, el hilo conductor de todo el álbum.

Fue con Rated R que quedó claro que, parafraseando la letra de Hard, el reinado de Rihanna, simplemente, no acabará.

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